18 diciembre 2011

RASPUTIN Parte 1 : MISTICO, ESOTERICO, SANADOR, PRECURSOR Y PROFETA

TRABAJO DE COMPILACIÓN Y ESTRUCTURACIÓN EN BASE A DOCUMENTOS Y FOTOS RECOPILADOS POR EL Dr. Fernando Durand Mejía - Lima-Perú 

Grigori Yefímovich Rasputín (en ruso: Григо́рий Ефи́мович Распу́тин) (n. 22 de enero de 1,869 – m. 29 de diciembre de 1,916) fue un místico ruso con una gran influencia en los últimos días de la Dinastía Romanov. Aunque tradicionalmente en español es más conocido como Rasputín, la pronunciación en ruso, es Raspútin. También fue conocido como «el Monje Loco».

En su lugar de origen pretendía darse una apariencia de Jesucristo y tenía fama de sanador mediante el rezo, razón por la cual y gracias a una amiga de la zarina llamada Anna Výrubova, en 1,905 fue llamado al palacio de los zares para cortar una hemorragia de su hijo único Alexis Nikoláyevich, que padecía de hemofilia. El zarevich efectivamente mejoró —algunos investigadores sostienen que fue mediante hipnosis y la familia Romanov, especialmente la zarina Alejandra, cayó bajo la influencia de este controvertido personaje.

*** Anna Aleksandrovna Výrubova fue una dama de honor, amiga y confidente de la zarina Alejandra Fiódorovna Románova. La Výrubova creía en Rasputín y todavía le defiende. Dice que no había en su conducta nada repudiable; que no le impulsaba la ambición, pues daba cuanto tenía a los necesitados; que son una burda calumnia las supuestas relaciones amorosas con damas de la corte; que era sobrio y honrado, y que no se emborrachaba por inclinación natural a la bebida, sino que le emborrachaban los mismos cortesanos para de este modo hacerle objeto de burlas sangrientas.
En enero de 1915, Anna fue gravemente herida en un accidente ferroviario, llegando a decirse que se salvó gracias a las oraciones de Rasputín.
Antes de abandonar Rusia en 1920, Anna se hizo amiga del escritor revolucionario Máximo Gorki, al que pidió que le escribiese sus memorias. El libro, titulado “Life at the Russianm Court”, ofrece un panorama excepcional de la vida del zar y su familia.

 

Primeros años

Rasputín nació y se crio en un pequeño pueblo de Siberia Occidental llamado Pokrovskoye. Este pueblo pertenecía entonces a la región de Tobolsk, actual Óblast de Tiumén, y está a unos 300 km al este de los Urales, en la orilla izquierda (norte) de un río llamado Turá.


Hijo de unos humildes granjeros, Rasputín nunca recibió una formación académica. Desde su más temprana juventud, había demostrado tener un acervado interés por la Biblia y la imagen de Jesús. Siendo solo un niño, le atribuyeron poderes de curación a través del rezo espiritual. Se decía que uno de los poderes que aparentemente poseía, era la habilidad de leer la mente humana.
Rasputín fue singular desde su más tierna infancia, en la que se arrancaba los pañales. Le resultaba muy difícil concentrarse y no sabía relacionarse con otros niños. Según su hija, a los catorce años, la idea de que "el reino de Dios está en nosotros" le hizo "correr a esconderse en el bosque, temeroso de que la gente notara que le había ocurrido algo inimaginable". Cuando se hubo recuperado volvió a casa con "la sensación de una luminosa tristeza".

Más o menos a esa edad, harto de soportar que otros niños le llamasen "enclenque", un día se revolvió y les dio una tunda. Aunque se arrepintió de aquello, pues no era violento, se hizo más sociable desde entonces, y era capaz de ir al mercado de Tiumén (80 km al oeste) a vender el centeno de su padre.

Pero en conjunto Rasputín siguió siendo un muchacho demasiado disperso como para convertirse en un hombre de provecho. Empezó a beber y lo detuvieron junto con otros por el robo de unos caballos. Finalmente la asamblea rural lo absolvió, aunque los demás fueron desterrados a Siberia Oriental.

Su Juventud
Los aldeanos de Pokrovskoye no se sentían ni mucho menos seguros teniendo a un vecino como Rasputín, y sobre todo tras comprobar cómo su comportamiento se había vuelto criminal.

Al principio realizaba robos de poca monta, practicaba el vandalismo. Pero esto unido al hecho de que bebía demasiado y que seguía yendo con mujeres, provocaron el desprecio de sus vecinos que querían echarlo del pueblo.
 
Rasputín viajó hasta el monasterio de Verkhoturye a los 18 años con la intención de purgar sus malas acciones. Allí conoció a un anciano llamado Makariy. Makariy era conocido en toda Rusia como uno de los hombres más sabios del país. Tomó especial interés por Rasputín y le aconsejó que desarrollara su vocación y dones espirituales. A través de la oración y la meditación, Rasputín reconvirtió su actitud. Permaneció en el monasterio varios meses y al regresar a su aldea había cambiado completamente. Hablaba exaltado de cosas místicas, de Dios y los Santos. Decía cosas extrañas que a nadie dejaba indiferente.

Expuso a los aldeanos la visión que había tenido de la Virgen María e inspirado por esa visión decidió unirse, durante 15 años, a varios peregrinos errantes que visitaban los lugares sagrados de todo el país para orar por la salvación. Durante ese largo peregrinar, Rasputín conoció a numerosas gentes de todos los extractos sociales y oficios existentes. Se volvió muy observador, y sabía discernir cuáles eran las angustias, las debilidades, los temores y los deseos de la gente. Con sus palabras, con sus gestos dominaba a las personas que conocía. Tenía unos ojos profundamente dominantes y los utilizaba para mirar de frente, con fuerza. Infundía respeto, temor, nadie lo contradecía.

Descubrió varias sectas prohibidas por la iglesia ortodoxa y se dedicó al estudio y práctica del ocultismo. Poco a poco su imagen se iba cubriendo de un halo de oscuridad y misterio.

Ingresó poco después en una secta cristiana condenada por la Iglesia Ortodoxa Rusa conocida como Khlysty (en español, jlystý, es decir flagelantes).

Los jlystý creían que para llegar a la fe verdadera hacía falta el dolor. En las reuniones de esta secta las fiestas y orgías eran constantes y Grigori se convirtió en un acérrimo integrante. El ingreso en esta congregación marcó al profeta siberiano de por vida, y explica la notoria vida sexual que tuvo en años posteriores y que acabó ennegreciendo su reputación de hombre santo.

Fascinaba a las mujeres y ellas lo fascinaban a él. Solo una se le resistió durante más de seis meses, fue Praskovia Fyodorovna Dubrovina. La consiguió tras acordar casarse con ella. Él tenía 19 años y ella 23. Tuvieron tres hijos: Dmitri, Varvara, y María. Pero ni el matrimonio, ni los niños impidieron que Rasputín continuara con su escandalosa vida.

Se sabe que engendró más vástagos con otras mujeres. En 1,901, se marchó de su región natal y se hizo peregrino. Estuvo dos años viajando por tierras eslavas, Grecia y Tierra Santa. Aprendió mucho de historia, esoterismo, teosofía, viejas religiones y tradiciones.

En 1,903 vuelve de nuevo a Rusia. Deambula por las calles de San Petersburgo siendo considerado como un adivino popular y empezó a albergar el objetivo de relacionarse con la familia real.

En 1,904, abandona Siberia para ir a San Petersburgo y pide hospitalidad en la Academia de Teología, donde es presentado al obispo Hermógenes y al gran predicador Eliodoro. Estos son seducidos en seguida por su fe, lo adoptan y favorecen su entrada en la sociedad de la capital. Desde entonces se comienza a hablar de él, tanto por los milagros que realiza, como por los desórdenes e inmoralidades de los que es instigador.

Influencia en la monarquía rusa

A finales de 1,905 sus viajes llevaron a Rasputín hasta la capital rusa, San Petersburgo. En el palacio Tsarskoye Selo la familia imperial vivía ocultando un gran secreto. El 12 de agosto de 1,904 había nacido un precioso bebé rubio con ojos azules. Tras 4 niñas, el zar Nicolás y la zarina Alejandra, por fin habían tenido un varón que daría continuidad a la dinastía de los Romanov. El niño se llamaría Alexei. La alegría fue enorme. No sólo en la familia sino en toda Rusia.

Pero esa dicha pronto se tornó en tragedia. El pequeño zarevich sufría hemofilia.*** A partir de ese momento un terrible sentimiento de culpabilidad afloró en la zarina. Ella había transmitido la enfermedad al pequeño, y un mayor sufrimiento padecía cuando observaba que su bebé empezaba a entumecerse y a sangrar. Un pequeño corte podía ser controlado, pero si el zarevich se daba un golpe se producía una hemorragia interna que presionaba los huesos y los músculos, lo que le hacía padecer dolores insoportables. Siempre que Alexei enfermaba, lo único que podían hacer sus padres era esperar y rogar para que sanara lo más pronto posible.

Mientras tanto Rasputín se había hecho conocer por toda la capital. Como si de una fuerza magnética se tratara, atraía a su presencia a los personajes más destacados de la sociedad rusa. Tenía admiradoras de las más altas esferas. Era una auténtica celebridad. Hizo buenas amistades en muy poco tiempo. Esto le permitió tener acceso a la familia imperial. Tras ser presentado al zar Nicolás y a la zarina Alejandra, Rasputín se convirtió en un asiduo visitante de palacio. En una de sus primeras visitas, Rasputín supo que la zarina se encontraba cuidando del zarevich enfermo en cama. Aparentemente nadie le dijo qué enfermedad padecía Alexei, pero pidió verle. Con tan sólo unas palabras y unos gestos la fiebre del pequeño desapareció en un corto lapso de tiempo.

La zarina asombrada por la curación de su hijo creyó haber encontrado a un sanador para Alexei. Veía a Rasputín como a un ser milagroso, un enviado de Dios, y empezó a depender de él. Creía ciegamente en sus poderes. Siempre que Alexei sufría una crisis se avisaba inmediatamente al monje para que fuese junto a él. En varias ocasiones parecía que hubiera salvado la vida del pequeño. Aunque estuviera a grandes distancias de la capital siempre acudía a la llamada de Alejandra. Una vez, estando en su aldea, recibió un telegrama desesperado de la zarina: Alexei se había caído y estaba sangrando. Rasputín le contestó diciendo que había orado y que no debía preocuparse. Su hijo sobreviviría. Al día siguiente la hemorragia se detuvo.

Desde ese momento, Rasputín supo que en la corte estaría seguro. Había calado muy honda la imagen del monje santo, el sanador de Dios. Pero la realidad fuera de palacio era muy distinta. Rasputín seguía llevando una vida alocada por el alcohol. Se enorgullecía de sus conquistas amorosas y no escondía su deseo por cualquier mujer. Esta actitud no era nada bien vista por el gobierno ni los amigos más cercanos al zar.

Rasputín no solo se ganó el favor de la familia real, sino que también buena parte de la aristocracia se rindió a él. Esto se debió sobre todo a su carisma personal. En la medida en que el carisma pueda explicarse, el suyo era producto de los siguientes factores. Una mirada muy fija y penetrante (era de pelo castaño pero de ojos azules muy claros). Un verbo fácil y calculadamente ambiguo (alguien dijo que sus frases nunca constaban de "sujeto, verbo y predicado", sino que siempre faltaba algún elemento) que parecía el de un oráculo. Un gran atractivo para con las mujeres basado, además de su físico y en su intuición, en su conocimiento de las Escrituras y en cierta tradición religiosa rusa que sigue prácticas orgiásticas como camino a Dios. Finalmente, la época de Rasputín era de romanticismo filoeslavo, y él, ruso de la profunda Siberia, espetaba a los nobles, muy emparentados con la aristocracia europea (sobre todo con la alemana): "No tenéis una sola gota de sangre rusa".

Considerado amigo íntimo del zarevich Alexei Nikoláyevich y su «médico» personal, ya que éste le proporcionaba una especie de «hipnosis curativa» y le ofrecía la seguridad que su sobreprotectora madre no podía ofrecerle, el futuro de la dinastía Romanov estaba en sus manos. Si él no salvaba de la muerte al hemofílico zarévich la especulación sobre el heredero al trono quedaba abierta. Gracias a esas aparentemente milagrosas curaciones la zarina Alexandra confió ciegamente en el curandero, ya que las pruebas de sanación que le producía a su hijo eran inexplicables. Confió también en los vaticinios del monje sobre los destinos de la santa Rusia, a la cual veía Rasputín en sus visiones «envuelta en una nube negra e inmersa en un profundo y doloroso mar de lágrimas».

Sin embargo fue muy atacado por aquellos cortesanos y nobles que se sintieron amenazados en sus intereses y propagaron rumores que sirvieron de alimento para los revolucionarios enemigos del régimen zarista. El zar sólo lo toleraba en la medida que la zarina lo aceptara, aunque no había decisión del zar que no pasara por la supervisión de Rasputín.

Incluso el primer ministro llegó a advertir a Nicolás acerca de las escandalosas aventuras de Rasputín, pero no podía desprenderse de él. Era la única persona que había conseguido aliviar los ataques de Alexei, y tampoco podían explicar su presencia en la Corte.

En los albores de 1,914 como consecuencia de su lujuriosa y escandalosa vida, Rasputín se vio implicado en una pelea en la que recibió una puñalada. Nunca se recobró del todo de aquella herida. Sufría profundos dolores y los sofocaba bebiendo y emborrachándose más que nunca. Se volvió hostil e irritable. Se enfadaba con frecuencia. La prensa empezó a hablar de él con cierta asiduidad. Reproduciendo sátiras acerca de su persona. Empezó a cambiar la concepción pública que se había tenido de él hasta el momento. Hablaban de un errante noctámbulo que entretenía a prostitutas. El odio hacia él empezaba a salir a flote.

El zar, presionado por la zarina, no tuvo otro remedio que transigir y evitar que Rasputín pudiera sufrir ataques que atentaran contra su vida. Le proporcionó escolta policial durante las 24 horas del día. Tras la celebración de los 300 años de la dinastía Romanov en el trono de Rusia todo se precipitó. Aunque toda la realeza europea tenía lazos entre si, nada ni nadie podían detener la gran catástrofe que se avecinaba en 1,914. La primera Guerra Mundial estalla y Rusia entra a luchar en el bando aliado contra el país nativo de Alejandra: Alemania.

Avanzada ya la guerra y sin demostrar victoria alguna frente Alemania, el zar decide cesar al jefe supremo del ejército y se pone al mando de las tropas rusas. Pero Nicolás no tenía la misma energía política que su padre y tras su ausencia en la capital la zarina tampoco estaba preparada para ejercer la regencia y poder solucionar los problemas que se iban presentando diariamente en Rusia. Era muy ingenua y siempre la rodeaba una esfera de misticismo que la apartaba de la realidad. Al mismo tiempo la influencia de Rasputín sobre ella crecía.

Él se aprovechaba cada vez más de la situación. La Corte y el gobierno entendieron que Rasputín era un peligro para Rusia. La situación del imperio ruso era gravemente crítica. Por una parte, en el frente morían miles de soldados, la Corte se encontraba exhausta al comprobar como la ausencia del zar imposibilitaba las decisiones de Estado y se agravaba la situación con multitud de manifestaciones y huelgas, y la zarina, la persona que debía ejercer el papel de regente tenía concentrados sus pensamientos en dilemas internos. Alejandra creía ciegamente que Dios les hablaba a la familia, y a ella especialmente, a través de Rasputín. Y cuando él decía algo, lo tomaba como un mandado de Dios.

Todas las cartas y telegramas que Alejandra mandaba al frente, dirigidas al zar, hacían referencia a Rasputín a quien ella nombraba como “nuestro amigo”.

Uno de los ejemplos más claros de tal influencia lo encontramos en el caso del último ministro de Interior ruso Alexander Dmitriyevich Protopopov. Este había demostrado ser bastante incompetente en los asuntos de Estado que concernían a su ministerio, uno de los más importantes del gobierno. Alejandra le pidió a Nicolás que no cesara al ministro, porque Rasputín le había rogado que lo mantuviera junto a él a cargo del frente ruso. Según Rasputín con Protopopov las cosas irían mejor. Este hecho demostró, más si cabe, la influencia del siniestro curandero sobre la zarina y también que el zar seguía el consejo de su esposa sin titubear. Nicolás cedió y conservó en su puesto al ministro Protopopov.

En 1,916 Rasputín impuso a su candidato, Stürmer, como presidente del Consejo. Este hecho no fue bien visto por varias personas allegadas al zar, aunque Nicolás II no le retiró su confianza.

En 1,916, el presidente del consejo Stürmer y el ministro del interior Protopopov participan en sesiones de espiritismo que Rasputín organiza en su casa. Esa importancia desmesurada suscita tanto odio como celos en los medios influyentes, que se termina por atribuirle una actividad y una responsabilidad política que no tiene en realidad, incluso si la zarina está a sus órdenes.

Asesinato de Rasputín

Muchos de los altos cargos gubernamentales empezaron a pensar en la teoría de que Rasputín era un espía alemán. Políticos, militares y parte de la nobleza veían como única solución alejar a Rasputín de la Corte y de la familia imperial. Empezaron a entramarse diversas conspiraciones.

Pero en secreto, al margen de todas, el 16 de diciembre de 1916, el príncipe Félix Yusupov junto con el Diputado Vladimir Purishkévich, el Gran Duque Dmitri Pavlovitch Romanov y el doctor Sukhotin prepararon el fin de Rasputín.

El príncipe Félix Yusúpov (que según se dice era un homosexual atraído por Rasputín ***) y el primo del zar, el gran duque Demetrio Romanov (La Dinastía Romanov fue una dinastía rusa establecida en Moscú desde el siglo XVII, que accedió al trono en 1,613 con la coronación de Miguel I, hijo del patriarca Filareto (primo de Fiódor I de Rusia) y rigió el país hasta que la Revolución de Febrero de 1,917 obligó al zar Nicolás II a abdicar.) decidieron finalmente asesinarlo en Petrogrado para acabar con su influencia sobre la zarina de origen alemán.

Finalmente, tras varios intentos previos de acabar con él, Rasputín -murió el 29 de diciembre de 1,916- 24 días antes de haber cumplido los 48 años de edad. El príncipe Yusúpov escribió posteriormente un relato en donde contaba punto por punto los sucesos ocurridos en la última noche de Rasputín.

*** El príncipe Félix Yusupov : En 1,914 contrajo nupcias con la Princesa Irina Aleksándrovna Románova, sobrina del Zar Nicolás II, con la que tuvo una hija, la Princesa Irina Félixsovna Yusúpova. El príncipe es muy conocido por sus tendencias homosexuales y travestismo que manifestó en su juventud, ayudado por su hermano Nikolai  usaba las ropas y joyas de su madre Zenaide para hacer las mas escandalosas travesías y aventuras por la noche en San Petersburgo, llego a conocer al Rey Eduardo de Inglaterra quien se intereso por el sin llegar a nada.

Un joven príncipe de diecinueve años, Félix Féliksovich Yusúpov se siente investido para cumplir esta misión. El 29 de diciembre de 1,916 invita a Rasputín a su casa, al palacio de la Moïka, con el pretexto de presentarle a su mujer. Con sus cómplices, el príncipe hace preparar un pastel impregnado de una dosis de cianuro capaz de matar a veinte personas y vierte el mismo veneno en el vaso destinado a Rasputín. Llegado donde Yusúpov, el santo se instala, come los diferentes platos que le son ofrecidos y, a pesar que el cianuro demora normalmente sólo algunos minutos en surtir efecto, Rasputín sigue sintiéndose muy bien durante dos horas.

El príncipe está exasperado y Rasputín pide algo para beber. Decidido a terminar de una vez, Yusúpov toma su revólver y dispara a quemarropa. Con el ruido, los cómplices surgen de sus escondites; un médico que examina a Rasputín concluye que todavía está vivo. Al poco tiempo su respiración se detiene y sus asesinos bajan el cuerpo al subsuelo del palacio. Sólo algunos minutos más tarde, Rasputín se levanta, intenta estrangular a Yusúpov y se precipita al exterior; son necesarias cuatro balas más para que caiga al suelo y varios golpes de garrote para romperle el cráneo. Los conjurados envuelven el cuerpo y lo lanzan al río Neva.

Cuando se encuentra el cadáver en el agua, se constata que aún estaba vivo cuando cayó a las aguas del río: Rasputín murió ahogado. Una vez encontrado su cadáver en el río Neva le extrajeron el corazón y le castraron, luego fue enterrado en un bosque. Inhumado, más tarde, fue incinerado por orden del Gobierno provisional.

Esta resistencia excepcional contribuye a la leyenda de Rasputín como un “superhombre". ¿Era acaso insensible al veneno? Esto permanece en el misterio. Era en todo caso le que llamamos una fuerza de la naturaleza y tenía un temperamento fuera de lo común.  Yusúpov cuenta:

« (...) Rasputín estaba muerto. Gotas de sangre corrían por la herida y caían sobre las baldosas de granito. Bruscamente su ojo izquierdo se entreabrió... y los dos ojos de Rasputín, que se volvieron extrañamente verdes y fijos como los de una serpiente me atravesaron con una mirada diabólica llena de odio. Como si bruscamente fuera poseído de un frenesí, saltó como disparado por sus piernas, salía espuma de su boca, estaba aterrador, un grito aterrador llenó la sala y vi llegar sobre mí, una mano con dedos retorcidos... Rasputín resucitado repetía mi nombre con una voz sibilante y ahogada... Era un hombre moribundo, envenenado y atravesado por una bala, en este cadáver que obscuras fuerzas habían puesto nuevamente de pie para vengar su muerte, había algo aterrador tan monstruoso que hasta hoy, cuando me acuerdo de ese momento, me embarga un terror indecible.,. Me parecía que el mismo diablo se había encarnado en el mujic ... y que sus dedos retorcidos me agarraban para no volver a soltarme nunca más... Pero mi sorpresa y mi horror fueron mayores aún cuando vi abrirse la puerta de entrada y Rasputín desapareció en la oscuridad... Purichkévitch se lanzó tras él, se oyeron tres disparos y después un cuarto. Vi a Rasputín titubear y desplomarse en la nieve.»      Príncipe Yusúpov. El Fin de Rasputín.

Lo cierto es que el monje fue asesinado la noche del 28 al 29 de diciembre de 1,916 en el palacio Yusupov, en la capital rusa, San Petersburgo. Un año más tarde, la familia real de los Romanov era capturada para luego ser asesinada tras la Revolución Rusa. A partir de 1,917, la corte zarista que alojó y mató a Rasputin se disolvió para siempre.

Investigaciones recientes ofrecen la versión de que para el asesinato de Rasputín, se contó con la participación de los servicios secretos británicos, en donde un agente que residía por entonces en Petrogrado, llamado Oswald Rayner, bajo el mandato de otro agente, llamado John Scale, participó directamente en el asesinato de este personaje, disparando el tiro de gracia en el cráneo.

Personalidad

Rasputín llevaba en su juventud la vida típica de un campesino siberiano, hasta que sufrió su «conversión». Era un hombre muy alto, de hábil y elocuente poder oratorio, personalidad abrumadora, de aspecto un tanto tosco, grosero a veces, violento, tenía una mirada muy penetrante y era poseedor de un carisma profundo. Amaba y odiaba efusivamente. Era un actor soberbio y convincente, se sabía poseedor de estas habilidades y las usó inteligentemente en su provecho.

En su época había rumores de que era una persona licenciosa y de que se lo había visto numerosas veces borracho y en compañía de prostitutas. Sus relaciones con sus discípulos, sus visitas de alcoba, en su mayoría mujeres de la alta sociedad rusa, también eran polémicas. Una de sus máximas era: «Se deben cometer los pecados más atroces, porque Dios sentirá un mayor agrado al perdonar a los grandes pecadores». Sin embargo los historiadores no han encontrado pruebas concluyentes que afirmen esta vida licenciosa. Incluso hay versiones de agentes secretos desvirtuándolas.

Independientemente de su veracidad, esta reputación ha sido trasladada a varias biografías, películas e incluso canciones.

*** Hemofilia No se puede hablar de la historia de la hemofilia, sin mencionar a Victoria, nombrada reina de Inglaterra a los 12 años, quien descubrió una parte desconocida de sus antecedentes hereditarios recién 22 años después, con el nacimiento de su octavo hijo, Leopoldo, Duque de Albania, que padecía hemofilia.

Como era frecuente en esas épocas, la realeza se reservaba a la realeza y muchas uniones entre príncipes y duquesas, princesas y zares, hicieron sonar campanas de boda por varias generaciones.

Fue así que Alexandra, nieta de la reina Victoria, contrajo matrimonio con Nicolás II, Zar de Rusia, dando a luz en 1,904 a Alexis, posiblemente el niño con hemofilia más famoso de la historia, y tal vez el más trágico.

La desesperación y angustia de la familia Romanov, hicieron peregrinar al matrimonio por innumerables médicos y tratamientos, hasta que conocen a Gregorio Rasputín, un mítico personaje que se ocupó de la dolencia de Alexis, y cuya influencia en la vida pública y privada de los soberanos, aumentó dramáticamente a partir de ese momento, contribuyendo terminantemente a la caída definitiva del reinado de los Romanov.

El Genital de Rasputín
Quizás una noticia vieja pero que no deja de ser sorprendente ya qué a mediados del 2004 en un museo de San Petersburgo fue exhibido el gran miembro viril o mejor conocido como el Pene de Rasputín de quien fuera asesinado en el año 1,916.

El miembro del monje, curandero y consejero del último zar de
Rusia y cuyos excesos sexuales son legendarios, está conservado en una solución de formol.
"Se lo compré por 8.000 dólares a un anticuario francés, junto con archivos que contienen cartas manuscritas de Rasputín", afirma el responsable.

El órgano de 28.5 centímetros y gran grosor, es el orgullo del fundador.

El misticismo en Rusia
Después del siglo XVII y hasta la revolución de 1,917, un gran número de sectas nacen en Rusia. Sus numerosos adeptos practican rituales muy extraños.

“Los combatientes del espíritu”. Ellos consideran la religión ortodoxa como una forma de idolatría, rechazan el bautismo y no se persignan antes de orar como lo exige la tradición; tampoco aceptan la institución del matrimonio porque consideran que el consentimiento mutuo es suficiente. Para ellos, la principal fuente de fe no es la Biblia, sino la tradición oral viva que los fieles se transmiten de generación en generación.“Los bebedores de leche”. Los miembros de esta secta, fundada por Simion Oukleïne, están en contra de los “combatientes del espíritu" y de la Iglesia Ortodoxa. Destruyen todos los iconos o los queman; no toman bebidas alcohólicas (de ahí su nombre de “bebedores de leche”); sus hijos no tienen juguetes, no tienen derecho a estar en la calle o a comer dulces, pero nunca son castigados por sus padres. Las mujeres no llevan joyas, pero son tratadas igual que los hombres.

“Los castrados”. Ramificación del grupo de los flagelantes que aparece en el siglo XVIII, practican los mismos “bailes giratorios”, pero le agregan la castración obligatoria. Para ellos hay que escapar del envoltorio corporal que simboliza el sexo para alcanzar la pureza absoluta.

“Los flagelantes’ o “Khlysty” (“azotados”). En sus asambleas, se azotan con atados de ramas o telas entorchadas para mortificar su carne. Según su doctrina, Cristo se reencarna periódicamente en seres humanos que llaman “Cristo”. Se conocen casos donde los participantes comulgan tomando la orina de su “Cristo” y entran en comunicación con el Eterno durante “bailes giratorios”, suerte de sesiones de éxtasis y de trance colectivo de donde salen purificados.

Rasputín no solo conoció una forma distorsionada del tántra, sino que fue un experto en las corrientes teosóficas de su tiempo

A pesar de la prevalencia de la Iglesia Ortodoxa, existieron en Rusia, durante los siglos XVIII y XIX conocidas sectas religiosas de carácter tántrico. La evidencia indica que eran lideradas y dirigidas por hombres cuya visión, capacidades, prácticas y objetivos los revelaban como estudiosos de la teosofía de la maestra Helena Petrovna Blavatsky -fue una escritora, ocultista y teósofa rusa. Fue también una de las fundadoras de la Sociedad Teosófica y contribuyó a la difusión de la Teosofía moderna. Sus libros más importantes son Isis sin velo y La Doctrina Secreta, escritos en 1875 y 1888; respectivamente-; conocedores de los principios esotéricos del cristianismo (como la philokalia y la metanoia de los padres del desierto y que fue llevada hacia las estepas por los misioneros ortodoxos); o bien, por  satanistas de primer orden.

La secta de los khlysty (flagelantes) es un ejemplo más representativo que cualquier otro. Estos hombres sabios eran conscientes de que las pasiones siempre terminan ganando. Seguramente conocían la doctrina de los egos que ya había descrito el patriarca Evagrio:
“Ocho son en total los pensamientos genéricos que comprenden todos los pensamientos: el primero es el de la glotonería (gastrimargía); después viene el de la fornicación (porneía); el tercero es el de la avaricia (Phylagyría); el cuarto, el de la tristeza (lypé); el quinto, el de la cólera (orgé); el sexto, el de la acedía (akedía); el séptimo, el de la vanagloria (kenodoxía); el octavo, el del orgullo (hyperephanía)”.
 
Quienes no comprenden los principios tántricos suelen comprender la "santa"  justificación del placer y la lujuria que daban los sacerdotes de los Khlysty como verdaderamente hipócritas, pero cuando uno entiende el clima religioso que había en Rusia bajo los Zares, estos mismos argumentos resultan claramente pragmáticos.

La respuesta religiosa rusa ha sido siempre conocida por su sensualidad extrema, y su alta carga emocional. Para los rusos la extravagancia de su ritual ha jugado consistentemente un papel sustancial. Y el patrón de embriaguez, desenfreno y libertinaje seguido por un arrepentimiento contrito y angustiado estaba frecuentemente más allá de la comprensión de occidente.

¿Quiénes eran y de donde vienen los Khlysty? Aparecieron por primera vez en Rusia por la misma época que sus antagonistas, sus hermanos "separados", los skopcy, o "castradores" (alrededor del año 1,500). Su ritual, aunque era ruso, también contenía algunas adaptaciones foráneas. Celebraban de palabra y hecho a dioses antiguos y divinidades pre cristianas, a dioses como Ialiro y Rusalky, que eran la personificación de la pasión y el deseo, y al Bomoboy, o genio tutelar. Los dioses invocaban a dioses bíblicos del placer, así como a oscuros demonios, como Balaán, y a deidades persas como Kors. En el ritual de estos "perseguidores del goce" sus giros y circunvoluciones, seguidos de una frenética actividad sexual, eran virtualmente indistinguibles de la danza extática de los derviches.

Indudablemente el más fehaciente testimonio de la influencia de sectas foráneas sobre los Khlysty era su dogma del "arrepentimiento a través del pecado" —la proposición que el intercambio físico con un elegido, o una "divinidad" (alguien en quien habita un dios o bien el fuego de dios) terminaría por abolir y transformar el pecado en virtud. Aunque difiere levemente, esta doctrina tiene un asombroso parecido, a la predicada por los Hermanos del Espíritu Libre en Francia, Alemania y Checoslovaquia en los siglos XV y XVI. (Los Hermanos del Espíritu Libre era una secta de disidentes abortados del útero de su Madre Iglesia Católica Apostólica Romana. Enseñaban que dentro de cada ser humano habita una pequeña chispa divina (la Esencia Divina). Creían que un pequeño reconocimiento de esta esencia mágica dentro de cada hombre era suficiente para liberarse de cualquier tipo de restricciones, ya fueran sociales, sexuales o intelectuales.)

Doctrinalmente hablando, los Khlysty llegaron con el tiempo a rechazar la veneración de imágenes e iconos, y radicalizar sus posturas con respecto a la liturgia. Por ello con el paso del tiempo se fueron distanciando cada vez más de la iglesia ortodoxa. Sobre todo cuando surgió una escisión que abrió el camino a otro notable movimiento extremista.

La doctrina de la llama interna fue por tanto, fácilmente adaptada para que se acoplase al "alma" rusa. En lugar de cincuenta dioses menores de una congregación en busca de su divinidad, un líder humano se hacia divino. Todos se inclinaban con devoción ante este maestro o líder. Era quien los liberaría del pecado. A esto lo acompañaba el uso de un formato de liturgia ortodoxa completamente transformado, persistentemente entrelazado a los rituales. Asociado con este fenómeno, hallamos al maestro ruso y villano conveniente, Grigori Yefímovich Rasputín, el "monje loco" quien, a través de la fuerza de su personalidad, y el encanto de una naturaleza algo ambigua, tuvo éxito al detener los ataques hemofílicos del zarevich integrándose así en los círculos internos de la corte del Zar.

La secta de los Khlysty utilizaba los textos bíblicos de: Por tanto, mortificad vuestros miembros terrenos (Colosenses 3:5) O cuando decía lo siguiente sobre el : ...golpeo mi cuerpo y lo conduzco como esclavo, para que después de haber predicado a otros, yo mismo no llegue a estar desaprobado. (1 Carta de Pablo a los Corintios 9,27) para justificar su particular ascesis de tipo kakir. En algún momento el grupo creció rápidamente en toda Rusia, sobre todo a raíz de cierta controversia surgida dentro de la iglesia Ortodoxa, que hizo que muchos abandonaran la iglesia desencantados de sus intrigas y ambiciones políticas.

La idea central de su ideología radicaba en la Radeniya, rituales en los que se convocaba a hombres y mujeres para castigarse corporalmente. Además tenían como pilar de su doctrina, la reencarnación de Jesús hecha de manera continua, es decir, ellos pensaban que al morir el Hijo de Dios, este se reencarnó luego en otra persona, quien a su vez también debería pasar por un sufrimiento similar, para que de esta manera se manifieste la salvación permanente del hombre.

Actualmente entre los gnósticos podría entenderse dicha suposición como una mala interpretación de la cristrificación particular de cada cristiano ("No soy Yo, sino Cristo el que vive en mí" como decía San Pablo; o bien  una oportunista  concepción del Maestro para cada tribu). Ellos buscaban al reencarnado para hacerlo pasar por el mismo sufrimiento y así transformar el pecado en virtud (el gnóstico sabe que, de hecho, todo cristificado pasa por ese proceso; aunque definitivamente no en la forma en que la secta rusa lo comprendía); sin embargo, una de las prácticas que más llamó la atención fue el hecho de que al creer ellos que ya eran salvos, acogían todos los pecados y las acciones pecaminosas, estando muy seguros de que eso no los afectaría. Según ellos, Dios se sentía encantado de demostrar su poder perdonador a sus criaturas, por lo tanto, creían también que Él era dichoso cuando el hombre pecaba.

De allí que surgieron las acusaciones de que practican secretamente orgías sexuales, para después fustigarse, algo que no ha quedado probado, como tampoco que practicaran el castigo físico de forma regular, en realidad solo lo efectuaban en determinados momentos del año. Lo que sucedía es que en aquellos encuentros, al celebrar la Radeniya, solían hacer una danza circular hasta llegar al éxtasis y es posible que hubiese apiñamientos fortuitos y algún que otro roce, pero nunca orgías programadas. Exactamente como los derviches mendicantes, de quienes seguramente asimilaron mucho de su doctrina. Si bien es verdad que permitían las relaciones sexuales entre miembros solteros, los cual hizo surgir la promiscuidad entre ellos, entendiendo que después serían perdonados.

También se les acusaba de celebrar a ancestrales dioses eslavos, como Yarilo y Rusalka, que en la antigüedad se consideraban la personificación de la pasión y el deseo, y que adoraban a un dios llamado Domovoi, el genio tutelar (¿el divino Daimón?) . Aquello no dejaba de ser una acusación interesada por parte de miembros de la Iglesia que pretendían con esas acusaciones el rechazo del pueblo, y del estado por practicar y enseñar sobre dioses paganos.

En un principio, Daniil, el fundador,  ni siquiera tenía el propósito de crear una nueva iglesia, pues permitió que sus miembros continuaran asistiendo a las iglesias ortodoxas. Las persecuciones obligaron a estos a aislarse y reunirse secretamente, y en otros momentos a difundirse incluso fuera de Rusia, llegando con sus costumbres incluso a Francia.

Los Khlysty han recibido mucha de la fama que tienen a través de su presunta asociación con Rasputín. Aunque toneladas de libros han sido escritos sobre el, solamente uno, la perceptiva biografía de Colin Wilson, parece dibujar su retrato con bastante percepción. Si uno tiene suficiente perspectiva, las memorias de María la hija de Rasputín, es bastante esclarecedora. Las cualidades poseídas por Rasputín serán algún día el material a partir del cual se cimentará la búsqueda de la grandeza humana —el tipo de grandeza que hace avanzar al hombre en su desarrollo evolutivo-. Algunos vieron esta grandeza en Rasputín y sintieron su efecto en formas que no podían entender, formas que incrementaban el dolor de su propia incompetencia. Debido a que utilizaba este mecanismo interno, este "detector de incompetencia", Rasputín se granjeó muchos enemigos, al igual que muchos psicofantes.

Pero Rasputín no se conformó con indagar con las doctrinas de los Khlysty. En algún momento conoció a otro iluminado llamado Makariy, el cual ejerció una enorme influencia sobre Rasputín.

Es importante anotar que las personas que llevaron a Rasputín a San Petersburgo y lo presentaron a la corte no eran ocultistas de pacotilla, sino miembros prominentes de la aristocracia clerical y de la intelligentsia urbana (arzobispos ortodoxos como Hermógenes e Iliodor; teósofos como Papus, etc.). Diletantes y santos (principalmente John de Cronstadt) lo consideraban un hombre santo con poderes de Dios. (Sin embargo después de su muerte lo condenaron como un diablo).

Relatos de sus inclinaciones extremas y sus excesos florecían por doquier en la ciudad. Se decía que había cierta emanación azulada que parecía emerger de sus labios. Se le atribuía una capacidad escalofriante para percibir los pensamientos y las emociones ocultas de otros. Esto es sustentado por sus propias palabras, que también refutan en los argumentos de quienes buscaban desacreditarlo al insinuar que entre sus "vicios" estaba el hurto. Su hija, María, recuerda a su padre diciendo: "Nunca me atreví a robar ni el más pequeño objeto. Solía creer que todos se darían cuenta de una vez que yo había robado algo, ya que yo mismo notaba cuando uno de mis camaradas había robado."

Sus capacidades curativas fueron reconocidas y ampliamente divulgadas, sin embargo no lo fueron sus métodos, ya que el de Rasputín no era un chamanismo común y corriente, propio del curandero. Su presunta vida libidinosa, libertina y extravagante ha sido el sujeto de incontables y purulentos ataques, al igual que su inexistente papel de líder-redentor en la secta de los Khlysty.

Que Rasputín se involucrara en una camarilla política esta fuera de duda. A pesar de su histrionismo, y de que era bastante impulsivo, franco y abierto, no era alguien fácil de impresionar, y probablemente tenía un alto nivel de inteligencia natural. Sin embargo, poco se sabe de las reuniones secretas que tenían lugar en "noches especiales" del año, en las cuales sólo se admitían unas pocas personas, tanto nobles como plebeyos —noches a las cuales se aludía pero que no se discutían, donde Rasputín era "la llama roja" y se llevaba a cabo "la gran obra".

Cuando Alejandra, la emperatriz de Rusia, fue ejecutada en el sótano de la casa Ipatiev en 1,918, dos años después del cruel asesinato de su bathiuska Grigori, los guardias hicieron un descubrimiento único. Mientras buscaban joyas entre sus posesiones, encontraron un par de dragones verdes tallados en esmeralda cosidos a su corsé, que Rasputín le había regalado muchos años atrás. ¿Podría ser que Rasputin haya tenido tratos con El Dragón Verde, la extraña orden hermética extendida por todas las Rusias?  También hay muchas especulaciones sobre las verdaderas motivaciones del movimiento khlysty de fin de siglo.

Sobre este fascinante personaje, Samael Aun Weor, el más connotado líder del gnosticismo americano escribe:

A todas luces resalta con entera claridad meridiana que la despótica fuerza mágica del "diablo sagrado" Rasputín, se debía exclusivamente a su tremenda potencia sexual.
El zar y la zarina se arrodillaban ante él; creían ver en ese monje fatal un santo viviente.

Es obvio que Rasputín encontró el ánimo de los zares muy dispuesto, gracias al mago francés Papus (Dr. Encause), médico de cabecera de los soberanos.

Waldemar dice: "De lo más instructivas son las memorias diplomáticas del antiguo embajador francés en San Petersburgo, Mauricio Paléologue, publicadas por la Revues des Deux Mondes. El embajador describe una invocación de espíritus efectuada por el conspicuo ocultista francés Papus (Dr. Encause), y por cierto, según expreso deseo de los zares. La causa de la tal sesión fueron los disturbios revolucionarios de 1,905. Papus había de conjurar la revuelta mediante un gran exorcismo en presencia del zar, la zarina y el ayudante capitán Mandryka.”

Paléologue, como garante de Papus, con quien tenía relaciones amistosas, informa:
“Mediante una intensa concentración de su voluntad y un extraordinario acrecentamiento de su dinamismo fluido, el mago logró evocar la sombre del muy pío zar Alejandro III: Señales indudables probaron la presencia del espíritu invisible...
"A pesar de la angustia que le oprimía el corazón, Nicolás II preguntó de todos modos a su padre si debía reaccionar o no contra la corriente liberal que amenazaba con barrer a Rusia. El fantasma respondió: Debes extirpar, cueste lo que cueste, la incipiente revolución. Más un día volverá a brotar de nuevo y será más violenta cuanto más dura sea la actual represión. ¡No importa! ¡Animo, hijo mío! ¡No ceses de luchar!"

Waldemar, el sabio, dice: "El Zar, como notorio creyente en los espíritus, debía, pues, prestar gran interés a un hombre que, como Rasputín, venía precedido de gran fama como curandero milagroso"
"El monje campesino procedía también de la categoría, tan extendida en la Rusia de la época, de los llamados magos de aldea, poseyendo un magnetismo vital tan extraordinario, debido a su insólita potencia sexual, que debió producir el efecto de una fuerza primitiva irrumpiendo en los círculos de la nobleza Petersburguesa, en parte ya degenerada."

"Una de sus primeras proezas en la corte fue tratar magnéticamente al heredero del trono, enfermo de hemofilia, logrando contener sus hemorragias, cosa que los médicos no habían conseguido".

Continúa el sabio Waldemar diciendo: "Desde ese instante temblaron ante él grandes duques, ministros y toda la camarilla de la nobleza, pues la circunstancia de que tuviera en sus manos la vida del Zarevitz le granjeó la ilimitada confianza del Zar y la Zarina. Y esta confianza la supo utilizar en su provecho muy cabalmente; gobernó a su antojo a los Zares, y por ende, a Rusia".
"Al aumentar constantemente su poderío, un grupo de adversarios de elevada alcurnia y posición, a cuya cabeza se hallaban el príncipe Yusúpov y el gran duque Pavlovitch, decidió suprimir al importuno monje milagroso".


"Y así, en una cena en el palacio del príncipe citado, le fueron servidos al monje invitado manjares y bebidas emponzoñados con cianuro de potasio, en dosis tan fuerte, que hubiera bastado para matar a una veintena de hombres o más en unos segundos. Pero Rasputín comió y bebió con creciente apetito; el veneno no parecía surtir efecto alguno sobre él".
"Los conjurados se inquietaron, pero siguieron animando al odiado a que comiese y bebiese más. Ni por esas; el veneno no tenía poder ninguno sobre el monje milagroso; por el contrario, cada vez parecía sentirse más a sus anchas el maldito".
"En consecuencia, los conjurados acordaron que Yusúpov le matara con una pistola. Disparó pues el príncipe, desplomose de bruces en el suelo Rasputín, y los conjurados le dieron por ya muerto".
"Yusúpov, que había alcanzado en el pecho al monje, se dispuso a dar vuelta a la cara del caído, pero ante su espanto, Rasputín le dio un empellón, se puso de píe y con pesados pasos intentó escapar de la habitación. Entonces el conjurado Purischkjewitsch hizo cuatro disparos contra el monje, quien volvió de nuevo a desplomarse, alzose otra vez, siendo ahora golpeado a bastonazos y patadas por el furioso Purischkjewitsch, hasta que pareció definitivamente rematado. Pero la vitalidad de Rasputín era tal que aún dio señales de vida cuando los conjurados metieron su fornido cuerpo en un saco, el cual ataron, arrojándolo luego desde un puente entre los témpanos del Neva".
Este fue el final trágico de un hombre que hubiera podido auto-realizarse a fondo.

Desafortunadamente el monje Grigori Rasputín no supo utilizar sabiamente la formidable potencia sexual de que lo dotara la Naturaleza y descendió al plano de la más baja sensualidad.
Una noche cualquiera -dice el maestro Samael Aum Weor- me propuse investigar en forma directa al desencarnado Rasputín.

Como quiera que conozco a fondo todas las funciones psíquicas del Eilodón, (Cuerpo Astral del Hombre auténtico), no me fue difícil realizar un Desdoblamiento Mágico.

Vestido pues, con ese cuerpo sideral del que tanto hablara Felipe Teofastro Bombasto de Hohenheim (Aureola Paracelso), abandoné mi cuerpo físico para moverme libremente en la Quinta Dimensión de la Naturaleza, en el Mundo Astral.
Lo que vi con el Sentido Espacial (con el Ojo de Horus) fue terrible. No está de más afirmar enfáticamente que hube de penetrar en una taberna espantosa donde solamente se veían barriles llenos de vino por entre los cuales se deslizaban aquí, allá y acullá, multitud de horripilantes criaturas a semejanza de hombres.
Yo buscaba a Rasputín, el diablo sagrado, quería platicar con ese extraño monje ante el cual temblaron tantos príncipes, condes, duques y marqueses de la nobleza rusa: mas he aquí que en vez de un Yo veía a muchos Yoes y todos ellos constituían el mismo Ego del monje Grigori Rasputín.
Tenía pues ante mi vista espiritual, en toda la presencia de mi Ser Cósmico, a un montón de diablos; a un Yo Pluralizado dentro del cual sólo existía un elemento digno; quiero referirme a la Esencia.
No hallando pues un sujeto responsable, me dirigí a una de esas abominables criaturas grotescas que pasó cerca de mí: "He aquí el lugar a donde viniste a dar, Rasputín. Este fue el resultado de tu vida desordenada y de tantas orgías y vicios".

"Te equivocas, Samael", contestó la monstruosa figura, como defendiéndose o justificando su vida sensual, y luego añadió: "a tí te hace falta la Línea de la Intuición".

"A mí no puedes engañarme Rasputín", fueron mis últimas palabras; luego me retiré de aquél tenebroso antro situado en el Limbus, en el Orco de los clásicos, en el vestíbulo del Reino Mineral Sumergido.

Si Rasputín no hubiera hecho en vida tantas obras de caridad, a estas horas estaría involucionando en el tiempo dentro de los Mundos Sumergidos, bajo la corteza de la Tierra, en la Morada de Plutón.

Queden advertidos pues, tras la lectura; los terribles riesgos de acometer el tántra y la ciencia esotérica sin la  correspondiente desintegración de los yoes.

Predicciones de Rasputín sobre la revolución rusa:
“Siento que debo morir antes del año nuevo. Quiero hacer presente, no obstante, al pueblo ruso, al Padre, a la Madre de Rusia y a los Muchachos, que si yo soy asesinado por comunes asesinos, y especialmente por mis hermanos aldeanos rusos, tú, Zar de Rusia, no tengas miedo, permanece en tu trono, gobierna y no temas por tus Hijos, porque reinarán por otros cien o más años. Pero si soy asesinado por los nobles, sus manos quedarán manchadas por mi sangre y, durante veinticinco años, no podrán sacarse de la piel esta sangre. Ellos deberán abandonar Rusia. Los hermanos matarán a los hermanos; ellos se matarán entre si. Y durante veinticinco años, no habrá nobles en el País. Zar de la tierra de Rusia, si tú oyes el tañido de las campanas, que te anuncian que Grigori ha sido asesinado, debes saber esto: Si han sido tus parientes quienes han provocado mi muerte, entonces ninguno de tu familia, o sea ninguno de tus hijos o de tus parientes, quedará vivo durante más de dos años. Ellos serán asesinados por el pueblo ruso… ¡Rogar, rogar, sed fuertes, pensad en vuestra bendita familia!”.

La cruz será arrojada en la bodega. Los martillos golpearán sobre los altares y las llamas devorarán las iglesias… Así comenzará la caza de la serpiente. Pero el buitre confiará la espada a una nube, que matará a la serpiente durante la tercera luna. El buitre se encarnizará después contra sus gusanos, hasta que perezca… Cuando el establo esté lleno de bueyes, se abrirán las puertas, y entonces; adiós Santa ¡Adiós, Santa de las Santas! Esto sucederá en el tiempo del sol,.. De la cruz se blasfemará y llegará el día en que no habrá tierra suficiente para sepultar a los muertos… Pero el imperio durará poco. Cuando se desencadene el sol, no crecerá más hierba a la altura del Volga. Sólo después de una gran desolación y una gran turbación, la cruz de la Santa volverá de nuevo a los altares. Y la serpiente y el buitre no serán nunca más temidos. A la Santa, como a la Santa de las Santas, acudirá un gran hombre que vendrá a rendir justicia”.

“… Sobre Petersburgo caerán las tinieblas. Cuando su nombre sea cambiado, el imperio habrá terminado. Y cuando su nombre otra vez sea cambiado, sobre Europa entera estará a punto de desencadenarse la Ira de Dios. Retornará Petersburgo cuando el sol haya acabado de llorar y la Virgen de Kazan ya no esté. Petersburgo será la capital de la nueva Rusia y de sus entrañas se levantará un tesoro, que será llevado a todas las tierras de la Madre Santa”.

Profecías de Rasputín para nuestro tiempo: “… Los venenos abrazarán a la Tierra como un fogoso amante. Y en el mortal abrazo, los cielos tendrán el hálito de la muerte, y las fuentes no darán más que aguas amargas, y muchas de estas aguas serán más tóxicas que la sangre podrida de la serpiente. Los hombres morirán a causa del aire, pero se dirá que han muerto del corazón o de los riñones… Y las aguas amargas infectarán los tiempos como la cicuta, porque las aguas amargas alumbrarán tiempos amargos”.
“… Cuando vuelen las imágenes, madurará un fruto venenoso, y serán muchos quienes lo comerán. Y el fruto venenoso transformará a los hombres en animales, incapaces de alzar la cabeza al cielo… Las imágenes que vuelan consumirán las fuerzas del hombre, pero el fruto venenoso embriagará al hombre. Y cuando todo haya acabado, el hombre se volverá a encontrar cansado y desgarrado, más hambriento que antes.”
“… Nacerán monstruos, que no serán ni hombres ni animales. Y muchos hombres, que no estarán señalados en la carne ni en la mente, llevarán el signo en el alma. Cuando después, los tiempos maduren, encontraréis en la cuna al monstruo de los monstruos: el hombre sin alma”.
“… Cuando se hable mucho del hombre, será el tiempo en que se descuidará el hombre. Y cuando se hable del bienestar, será el tiempo en que un malestar sutil serpenteará entre la gente. Montañas de palabras se gastarán para nada, y trampas entre palabras confundirán los caminos del buen sentido. Muchos hombres serán destruidos por las pestilencias; muchos hombres serán destruidos por las armas, y muchísimos serán destruidos por las áridas palabras. Porque, cuando los tiempos maduren, el hombre será rico de lengua, pero pobre de corazón”.

En base a su vida y obra, S.S. Juan XXIII, Angelo Roncalli, lo definió en 1,960 como "El Monje Santo". La visión cosmogónica de la vida que tenía Juan XXIII la confirma Monseñor Loris Capovilla, quien fuera su asesor papal en los años 60. Monseñor Capovilla relató a inicios del 2,010 el encuentro directo, del Tercer Tipo, que sostuvo S.S. Juan XXIII con el tripulante de un disco volador en los jardines de Castegandolfo, definiéndolo como un encuentro de naturaleza divina.

Por inspiración divina o magia, Rasputín escribió cuanto sucedería en nuestro in­mediato fu­turo y en más de cin­cuenta pro­fecías se refiere a te­mas tan claros como la Eco catástrofe, la Energía Nuclear, el Sida y otros temas. Sus predicciones sobre el futuro quedaron plasmadas para nuestras generaciones en el libro de Renzo Baschera,
"Las Profecías de Rasputín". Vemos que muchas aluden directamente a este fin de los tiempos:

LA RESPIRACION DE LA MUERTE
En el aire que hoy desciende hasta nuestros pulmones para llevar la vida, llegará un día la muerte. No ha­brá mares, montañas ni lagos que no sean envueltos por el hálito fétido de la muerte y todos los hom­bres morirán a causa de los venenos suspendi­dos en el aire (POLUCIÓN AMBIENTAL).

LAS LLUVIAS MALDITAS
Enfermarán las plantas y morirán una tras otra. Las selvas se convertirán en enormes cementerios y entre los árboles secos vagarán sin rumbo hom­bres aturdidos y envene­nados por las lluvias ve­nenosas (LLUVIAS ACI­DAS).

LAS TORRES DE LA MUERTE
Por todo el mundo se edificarán torres y se dirá que en ellas habitará la vida, pero aquellas serán castillos de muerte. Algu­nos de estos castillos se­rán sacudidos y de sus heridas saldrá sangre podrida que infectara la tierra y el cielo. Grumos de sangre infectada volarán como aves rapaces sobre nuestras cabezas y más de alguna caerá sobre la tierra y donde caiga se volverá desierta durante siete generaciones (RADIACTIVIDAD)

LA PESTE BLANCA
Cuando Sodoma y Gomorra vuelven a la Tie­rra, cuando los hombres vistan como mujeres y las mujeres como hombres, entonces veréis pasar a la Muerte cabalgando sobre la Pes­te Blanca. Y las antiguas pestilencias serán como una gota de agua en el mar, respecto a la muerte blanca. Millones de hom­bres llevarán esta muerte sin rostro, ciudades con millones de habitantes no encontrarán brazos sufi­cientes para sepultar los muertos ya que la medici­na servirá para frenar a la Peste Blanca, porque esta es la antesala de la purifi­cación y cuando nueve hombres de cada diez ten­gan la sangre podrida, será echada sobre la tie­rra la guadaña para segar, porque habrá llegado el tiempo de retornar a casa (SIDA).

LA INVASIÓN DE LAS RATAS GIGANTES
Ratas y serpientes tomarán domi­nio de la tierra. Las ratas darán caza a las ratas, y los hombres desorganiza­dos y aturdidos deberán abandonar ciudades enteras y campos enteros bajo el acoso de legiones de ratas gigantes que lo destruirán todo e infec­tarán la tierra. (CONTAMINACIÓN)

LAS MARIPOSAS SERÁN BUITRES
Los dóciles insectos se volverán operadores de muerte, porque será el hombre quien los habrá envenenado. Esta invasión se extenderá hasta la tierra de la hoja y desde allí invadirá el mundo entero, sembrando enferme­dades, carestía y terror... la alquimia irresponsable del hombre acabará transformando las hormigas en mons­truos gigantescos que destruirán ca­sas y países, y contra ellas no servirá el fuego ni el agua. Al final veréis volar a las ranas y las mariposas se volve­rán buitres... (PESTICIDAS)

LA PESTE NEGRA
Con siempre mayor frecuencia veréis enloquecer las partes del cuerpo
Donde la naturaleza había creado orden, el hombre creará el desorden. Muchos sufrirán por este desorden, muchos morirán por la peste negra. Todo hombre tiene en sí la gran medicina, pero el hombre animal preferirá curarse con los venenos.
(EL CÄNCER)

LAS TIERRAS SALADAS
Los mares penetrarán como ladrones en las ciudades y en las casas, las tierras se volverán saladas. La sal entrará en el agua y no habrá agua que no sea salada. La tierra salada no dará más fruto y cuando lo dé, será un fruto amargo. Por eso veréis terrenos fértiles transformarse en pantanos salados. Y muchas tierras serán secadas por un calor abrasador que irá aumentando. El hombre se encontrará bajo las lluvias saladas y caminará sobre tierras saladas, andando errante entre sequías y aluviones. (CALENTAMIENTO GLOBAL)

PALABRAS COMO TRAMPAS
Cuando se hable mucho del hombre será el tiempo en que se descuidará al hombre. Y cuando se hable mucho del bienestar, será el tiempo en que un malestar sutil serpenteará entre la gente. Montañas de palabras se gastarán para nada, y trampas de palabras engañarán los caminos del buen sentido. Muchos hombres serán destruidos por las pestilencias, otros por las armas, muchísimos serán destruidos por Ias áridas palabras, porque, cuando Ios tiempos estén maduros, el hombre será rico de lengua, pero pobre de corazón.

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