17 julio 2012

La Epopeya de Gilgamesh


La Epopeya de Gilgamesh
Compilado y estructurado por el Dr. Fernando Durand Mejía
de las traducciones oficiales.

INTRODUCCION

La Epopeya de Gilgamesh o el Poema de Gilgamesh es una narración de la Mesopotamia de origen sumerio, considerada como la narración escrita más antigua de la historia. Se emplearon tablillas de arcilla y escritura cuneiforme, lo cual favoreció su preservación. La versión más completa preservada hasta la actualidad consta de doce tablillas. La obra es muy leída en traducciones a diversos idiomas y el héroe, Gilgamesh, ha pasado a ser un icono de la cultura popular.

Los estudiosos consideran que se originó en una serie de leyendas y poemas sumerios sobre el mitológico héroe-rey Gilgamesh (medía 5.60 metros de altura y está confirmada su existencia humana), los que fueron ensamblados mucho después en un poema más extenso acadiano; la versión más completa que existe actualmente consiste de doce tabletas de arcilla pertenecientes a la biblioteca del siglo VII a. C. del rey asirio Asurbanipal de Ninive. Originalmente se la conocía por el título "Él quien vio las profundidades" (Sha naqba īmuru) o "Por encima de todos los otros reyes" (Shūtur eli sharrī), ya que eran las primeras líneas de sus partes principales. Es posible que Gilgamesh haya sido un rey a finales de Segundo Período Dinástico Inicial (aproximadamente siglo XXVII a. C. o 2,650 a.C)

El poema trata sobre las aventuras del rey Gilgamesh, también conocido como Istubar, y su amigo Enkidu. Una de las tablillas relata un episodio sobre el diluvio y que influiría directamente en la historia aparecida en la Biblia. Las aventuras para matar al gigante Humbaba, el descenso a los infiernos y la relación entre dioses, semidioses (como el propio Gilgamesh) y mortales le dan un claro origen pre-helenístico. El núcleo sentimental se encuentra en el duelo tras la muerte de Enkidu. Los críticos consideran que es la primera obra literaria que hace énfasis en la mortalidad e inmortalidad.

























Gilgamesh media 5 metros y 60 centimetros

Prólogo del Poema Épico de Gilgamesh

Proclamaré al mundo las hazañas de Gilgamesh... el hombre al que todas las cosas le eran conocidas... era sabio... conocía cosas secretas, nos trajo una historia de antes de la inundación. Partió en un largo viaje, estaba abatido, cansado de trabajar; al regresar descansó y grabó en una piedra todo el relato.

Gilgamesh era el señor de Uruk, en Mesopotamia. Al ser en parte humano y en parte divino era tan arrogante que los dioses decidieron crear al guerrero Enkidu, que habría de igualarle en fuerza.

Enkidu y Gilgamesh lucharon vehementemente entre sí durante el primer encuentro, pero luego se hicieron íntimos amigos y marcharon juntos a matar a Humbaba, "el gran mal".

Cuando regresaba, la diosa Ishtar vio la belleza de Gilgamesh y le pidió que se casara con ella, pero él se negó. Entonces, furiosa, le pidió a su padre Anu que crease el Toro del cielo para que destruyese la tierra. Pero Enkidu y Gilgamesh le dieron muerte. En ese momento, los dioses deciden que uno de los héroes debe pagar y Enkidu cae enfermo y muere. Llorando, Gilgamesh emprende viaje para encontrar a Utnapishtim, el antecesor de la humanidad y así preguntarle por qué todos han de morir. Viaja a los confines de la tierra y el camino de regreso encuentra una planta capaz de devolverle la juventud a los ancianos. Un día, al detenerse a beber en un charco, una serpiente se come la planta, razón por la que las serpientes mudan de piel y se hacen jóvenes de nuevo, mientras que los hombres envejecen y mueren.


(Los números entre paréntesis indican el orden de las líneas en las tablillas)

Tablilla I
(I)
Aquel que vio todo hasta los confines de la tierra, Que todas las cosas experimentó, consideró todo. [...] juntamente [...], [...] de sabiduría, que todas las cosas [...]. Lo oculto vio, desveló lo velado. Informó antes del Diluvio, llevó a cabo un largo viaje, cansado y derrengado. Todo su afán grabó en una estela de piedra. De la terraplenada Uruk el muro construyó, del reverenciado Eannal, el santuario puro.

¡Contempla su muralla exterior, cuya cornisa es como el cobre! ¡Mira la muralla interior, que nada iguala! ¡Advierte su umbral, que de antiguo viene!

Acércate a Eanna, la morada de Istar, Que ni un rey futuro, ni un hombre, puede igualar. Levántate y anda por los muros de Uruk, Inspecciona la terraza de la base, examina sus ladrillos:

¿No es obra de ladrillo quemado? ¿No echaron sus cimientos los Siete Sabios?

Nota: Falta el resto de la columna. Un fragmento de la versión hitita corresponde en parte a la porción inicial deteriorada de la columna 1 y, por ende, parece contener algo del material del final de la I columna. De ese fragmento se desprende que varios dioses intervienen en la formación de Gilgamesh, al que dotaron de talla sobrehumana. Finalmente, Gilgamesh llega a Uruk.

(II)
Dos tercios de él son dios, [un tercio de él es humano]. La forma de su cuerpo [...] (líneas mutiladas o ausentes)  [...] como un buey salvaje altivo [...]; el empuje de sus armas no tiene par. Mediante el tambor se reúnen sus compañeros. Los nobles de Uruk están sombríos en sus cámaras:


«Gilgamesh no deja el hijo a su padre; Día y noche es desenfrenada su arrogancia. ¿Es éste Gilgamesh, el pastor de la amurallada Uruk? ¿Es éste nuestro pastor, osado, majestuoso, sabio?
Gilgamesh no deja la doncella a su madre, ¡La hija de guerrero, la esposa del noble! Los dioses escucharon sus quejas. Los dioses del cielo del señor de Uruk ellos...”

« ¿No parió Aruru este fuerte buey salvaje? El empuje de sus armas en verdad no tiene par. Mediante el tambor se reúnen sus compañeros.  Cuando Anu hubo escuchado sus quejas, A la gran Aruru llamaron: «Tú, Aruru, creaste el hombre; Crea ahora su doble; Con su corazón tempestuoso haz que compita. ¡Luchen entre sí, para que Uruk conozca la paz!»

Cuando Aruru oyó esto, Un doble de Anu en su interior concibió. Aruru se lavó las manos, Cogió arcilla y la arrojó a la estepa. En la estepa creó al valiente Enkidu, Vástago de..., esencia de Ninurta. Hirsuto de pelo es todo su cuerpo, Posee cabello en la cabeza como una mujer. Los rizos de su pelo brotan como Nisabal.

(Enkidu) No conoce gentes ni tierra: Vestido va como Sumuqan. Con las gacelas pasta en las hierbas, Con las bestias salvajes se apretuja en las aguadas, Con las criaturas pululantes su corazón se deleita en el agua.

Ahora bien un cazador, un trampero, se le encaró en el abrevadero un día, un segundo y un tercero. Se le encaró en el abrevadero, cuando el cazador le vio, su faz se inmovilizó.

El y sus animales entraron en su casa, Transido de miedo, quieto, sin un sonido, mientras su corazón se turbaba, nublado su rostro. Pues el pesar había penetrado en su vientre; Su cara era como la de un viajero llegado de lejos.

(III)
El cazador abrió su boca para hablar, Diciendo a su padre:

«Padre mío, hay un hombre que ha venido de las colinas, Es el más poderoso de la tierra; vigor tiene. ¡Como la esencia de Anu, tan tremendo es
su vigor! Siempre recorre las colinas, Siempre con las bestias se nutre de hierba. Siempre planta los pies en la aguada. ¡Tan espantado estoy, que no oso acercarme a él! Cegó las hoyas que yo había excavado, Destrozó mis trampas que yo había puesto, Las bestias y las criaturas del llano Hizo escapar de mis manos. ¡No permite que me dedique a la caza!»

Su padre abrió la boca para hablar, Diciendo al cazador:

«Hijo mío, en Uruk vive Gilgamesh. Nadie hay más fuerte que él. ¡Como la esencia de Anu, tan tremendo es su vigor! Ve, pues; hacia Uruk dirige tu faz, refiérele el poder del hombre. Haz que te entregue una ramera. Llévala contigo; prevalecerá sobre él a causa de un mayor poder. Cuando abreve los animales en la aguada, Se quitará el vestido, mostrando desnuda su madurez. En cuanto la vea a ella, a ella se acercará. ¡Le rechazarán las bestias que crecieron en su estepa!»

Oyendo el consejo de su padre, El cazador avanzó hacia Gilgamesh. Emprendió el camino, en Uruk puso el pie:

«[... ] Gilgamesh..., Hay un hombre que ha venido de las colinas, el más poderoso de la tierra; vigor tiene. Como la esencia de Anu, tan tremendo es su vigor. Siempre recorre las colinas, Siempre con las bestias se nutre de hierba. Siempre planta los pies en la aguada. ¡Tan espantado estoy que no oso acercarme a él! Cegó las hoyas que yo había excavado, Destrozó mis trampas que yo había puesto, Las bestias y las criaturas del llano hizo escapar de mis manos. ¡No permite que me dedique a la caza!»

Gilgamesh le dijo, al cazador:

«Ve, cazador mío; lleva contigo una ramera. Cuando abreve los animales en la aguada, se quitará el vestido, mostrando desnuda su madurez. En cuanto la vea, a ella se acercará. ¡Le rechazarán las bestias que crecieron en su estepa!»

Nota: Llamada Shamhat, una prostituta sagrada (Nadītu en Sumeria o Hierodule en Grecia).

Fuese el cazador, llevando con él una ramera. Emprendieron el camino, yendo rectos en su dirección. Al tercer día al sitio indicado llegaron. El cazador y la ramera se sentaron en sus lugares. Un día, un segundo día, estuvieron sentados, junto a la aguada. Las bestias salvajes llegaron a la aguada a beber.

(IV)
Las criaturas pululantes llegaron, deleitándose su corazón en el agua. En cuanto a él, Enkidu, nacido en las colinas. Con las gacelas pasta en las hierbas, Con las bestias salvajes se abreva en la aguada, Con las criaturas pululantes su corazón se deleita en el agua.

La moza le contempló, al salvaje, al hombre bárbaro de las profundidades del llano:

« ¡Ahí está, oh moza! ¡Desciñe tus pechos, Desnuda tu seno para que posea tu sazón! ¡No seas esquiva! ¡Acoge su ardor! En cuanto te vea, se acercará a ti. Desecha tu vestido para que yazga sobre ti. ¡Muestra al salvaje la labor de una mujer! Le rechazarán las bestias salvajes que crecen en su estepa, Cuando su amor entre en ti».

La moza libertó sus pechos, desnudó su seno, Y él poseyó su madurez. No se mostró esquiva al recibir su ardor. Desechó su vestido y él descansó en ella. Mostró al salvaje el trato de una mujer, cuando su amor entró en ella. Durante seis días y siete noches Enkidu se presenta, cohabitando con la moza. Después que se hubo saciado de sus encantos, Volvió el rostro hacia sus bestias salvajes. Al verle, Enkidu, las gacelas huyeron, Las bestias salvajes del llano se alejaron de su cuerpo. Sorprendiose Enkidu, su cuerpo estaba rígido, sus rodillas inmóviles - pues sus bestias salvajes habían huido. Enkidu hubo de aflojar el paso - no era como antaño; pero entonces tienen sabiduría, más amplia comprensión. Volvióse, sentándose a los pies de la ramera. Mira a la cara de la ramera, Atento el oído, cuando la ramera habla; la ramera le dice, a Enkidu:

« ¡Tú eres sabio, Enkidu, eres como un dios! ¿Por qué con las criaturas silvestres vagas por el llano? ¡Ea!, deja que te lleve a la amurallada Uruk, al santo templo, morada de Anu e Istar, Donde vive Gilgamesh, perfecto en fuerza, Y como un buey salvaje señorea sobre el pueblo».

Mientras le habla sus palabras, encuentra favor, su corazón se ilumina, ansía un amigo. Enkidu le dice, a la ramera:

« ¡Arriba, moza! Escóltame Al puro templo sagrado, morada de Anu e Istar, Donde vive Gilgamesh, perfecto en fuerza, y como un buey salvaje señorea sobre el pueblo. Le retaré y osadamente me dirigiré a él.

(V)
Gritaré en Uruk: "¡Yo soy el poderoso! Yo soy aquel que puede alterar los destinos, aquel que nació en el llano es poderoso; vigor tiene"».

«Levántate, pues, y vamos, para que vea tu rostro. Te mostraré a Gilgamesh; donde sé está bien. Vamos, pues, oh Enkidu, a la amurallada Uruk, Donde la gente resplandece en festiva indumentaria, donde cada día es fiesta, donde guapos mozos.... Y mozas hermosas de figura. Su sazón [...] henchida de perfume. ¡Apartan a los grandes de sus lechos! A ti, oh Enkidu, que disfrutas de la vida, mostraré a Gilgamesh, el hombre jocundo.
Mírale, contempla su faz; Radiante está de virilidad, fuerza tiene. Todo su cuerpo es suntuoso de madurez, Vigor más poderoso que tú tiene, Sin descansar jamás de día o de noche. ¡Oh Enkidu, renuncia a tu presunción! Gilgamesh - a él estima Samas -; Anu, Enlil y Ea dilataron su sabiduría. Antes de que bajes de las colinas, Gilgamesh te verá en (sus) sueños en Uruk:...»

(Omitidas las restantes líneas de la versión asiria de la tablilla I)


      Gilgamesh y su amigo Enkidu

 
Tablilla II
VERSIÓN BABILÓNICA ANTIGUA

(I)
Gilgamesh se levantó para revelar el sueño, Diciendo a su madre:

«Madre mía, durante la noche Me sentí alegre y anduve en medio de los nobles. Las estrellas aparecieron en los cielos. La esencia de Anu descendió hacia mí.
Intenté levantarlo; ¡pesaba demasiado para mí! Intenté moverlo; ¡moverlo no pude! La tierra de Uruk lo rodeaba, Mientras los nobles besaban sus pies. Cuando afirmé mi frente, me dieron soporte. Lo levanté y lo traje a ti».

La madre de Gilgamesh, que todo lo conoce, Dice a Gilgamesh:
«Ciertamente, Gilgamesh, uno como tú nació en la estepa, Y las colinas le criaron. Cuando le veas, como de encima de una mujer te regocijarás. Los nobles besarán sus pies; tú le abrazarás y [...]. a él; tú le conducirás a mí».

Se acostó y vio otro sueño: dice a su madre:

« Madre mía, vi otro [...] en la confusión. En la calle de Uruk de amplios mercados Había un hacha, y se habían reunido alrededor de ella. Singular era la forma del hacha. En cuanto la vi, regocijé. Me gustó, y como si fuera una mujer, me atrajo. La cogí y la coloqué en mi costado».

La madre de Gilgamesh, que todo lo conoce, dice a Gilgamesh: (…)


(II)
«Porque hice que rivalizara contigo».
Mientras Gilgamesh revela su sueño, Enkidu se halla sentado ante la ramera.
[... ] ellos dos.

Enkidu olvida dónde nació. Durante seis días y siete noches Enkidu sale, Cohabitando con la moza. Después la ramera abrió la boca, diciendo a Enkidu:

«Según te veo, Enkidu, te has hecho como un dios; ¿Por cuál motivo con las criaturas salvajes tú recorres la llanura? Levántate, te guiaré a Uruk, de  amplios mercados, al templo santo, morada de Anu; Enkidu, levántate, te guiaré a Eanna, morada de Anu, donde vive Gilgamesh, cabal en sus hazañas, y tú, como (...), amarás a él como a ti mismo. ¡En pie, álzate del suelo, lecho del pastor!»

Escuchó sus palabras, aprobó su alocución; El consejo de la mujer cayó en su corazón. Ella se quitó sus vestidos; Con una prenda le ciñó, con la otra prenda se vistió a sí misma. Tomándole de la mano, Le lleva como una madre a la junta de los pastores, al sitio del redil.
En torno a él los pastores se apiñaron.
(Faltan varias líneas)

(III)
La leche de las criaturas salvajes solía mamar. Comida dispusieron ante él; se atragantó, boqueó y abrió mucho los ojos. Nada sabe Enkidu de comer manjares; a apurar bebida fuerte no le habían enseñado. La ramera abrió la boca, Diciendo a Enkidu:

«Come el alimento, Enkidu, porque es deber de vida; consume la bebida fuerte, porque es costumbre de la tierra».

Enkidu comió el alimento, hasta que se hubo saciado; de bebida fuerte apuró siete copas. Despreocupado se hizo su talante y alegre, su corazón exultó y su cara resplandeció. Frotó la excrecencia velluda, el pelo de su cuerpo, ungióse con óleo, se hizo humano. Se puso vestidos, ¡Es como un novio! Empuñó su arma para espantar los leones, a fin de que los pastores puedan descansar de noche.
Apresó lobos, capturó leones, los principales ganaderos reposaron sosegados; Enkidu es su centinela, ¡El hombre atrevido, el héroe único!
A [...] dijo:
(faltan varias líneas)

(IV)

Nota: Enkidu y Shamhat salen del yermo para casarse en Uruk. Cuando Gilgamesh acude al festejo para dormir con Shamhat, encuentra sus intenciones frustradas por Enkidu. Ellos luchan y, tras una gran batalla, Gilgamesh presenta a Enkidu a su madre y le hace parte de su familia porque él no tiene una propia. Entonces Gilgamesh le propone viajar al bosque para adquirir gloria cortando algunos grandes árboles y matando al demonio Humbaba. Enkidu no está de acuerdo, pero Gilgamesh logra convencerlo.

Festejó. (faltan unas ocho líneas) Cuando levantó los ojos, contempló un hombre. Dice a la ramera:

« ¡Trae a ese hombre, moza! ¿Por qué vino aquí? Hazme oír su nombre».
La ramera llamó al hombre. Yendo hasta él y diciéndole:

«Señor ¿a dónde te apresuras? ¿Cuál es tu afanoso rumbo?»

El hombre abrió la boca, diciendo a Enkidu:

«En la casa del consejo se ha entremetido, que se reserva para la gente,... para himeneo. En la ciudad ha acumulado profanación. Imponiendo extrañas cosas a la infausta ciudad.
Para el rey de Uruk, la de amplios mercados, el tambor del pueblo suena para la elección nupcial.
Para Gilgamesh, rey de Uruk, la de amplios mercados, el tambor del pueblo suena para la nupcial elección, a fin de que con legítimas mujeres se ayunte.
Él es el primero, el marido viene después. Por el consejo de los dioses así fue ordenado.
¡Al cortar su cordón umbilical Se decretó así para él!»

A estas palabras del hombre su rostro palideció. (faltan unas 3 líneas)

(V)
(faltan unas 6 líneas)

Enkidu camina delante y la moza en pos de él. Cuando entró en Uruk, la de amplios mercados, la población le rodeó. Cuando se detuvo en la calle de Uruk, la de amplios mercados, el pueblo se juntó, diciendo de él:

« ¡Es como Gilgamesh en persona! Aunque de talla más baja, tiene los huesos más recios. [...] Es el más fuerte de la tierra; vigor tiene. La leche de las criaturas salvajes solía mamar. En Uruk habrá  un constante resonar de armas».

Los nobles se regocijaron:

« ¡Un héroe ha aparecido para hombre del mismo porte! Para Gilgamesh, igual a un dios, su igual ha comparecido».

Para Ishtar o Istar o Innana, el se dispone. Gilgamesh. [...], de noche. [...], Cuando se acerca, Enkidu se yergue en la calle para cerrar el paso a Gilgamesh [... ]
en su poder. (faltan unas 3 líneas)

(VI)
(faltan unas 5 líneas)

Gilgamesh [...] en la estepa [...] brota [...] Se levantó y [...] ante él.
Se encontraron en el Mercado de la Tierra. Enkidu atrancó la puerta con su pie, Impidiendo que Gilgamesh entrase. Gilgamesh y Enkidu se asieron uno a otro, enlazados con fuerza, como toros; destrozaron la jamba, mientras el muro se estremecía. Cuando Gilgamesh dobló la rodilla - con el pie en el suelo - su furia se aplacó y se volvió para alejarse.

Cuando se volvió, Enkidu a él habla, a Gilgamesh:

«Por unigénito tu madre te concibió, ¡La vaca salvaje de las dehesas, Ninsunna! Tu cabeza se alza sobre los hombres. ¡Realeza sobre la gente Enlil te ha concedido!»

Gilgamesh





Enkidu pelea con el Toro del cielo




Enkidu y Izdubar o Gilgamesh o Bilgamesh


Estatua en Sydney-Australia


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